Pequeña noche mexicana
 

 

 

LA PEQUEÑA NOCHE MEXICANA

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"El niñito guardando la llama, la chiquilla del tambor jalando la correa, el trompetista anunciando la derrota de la vieja guardia: el padre y la madre han sido puestos de rodillas de un modo degradante y sexual, vencidos ellos mismos por la culpa y por un inconmensurable sentido de pérdida. Sus hijos sólo están haciendo una pausa en medio de una venganza monstruosa e indecible. Los adornos que alguna vez fueron patrióticos han sido pisoteados; la panza y las tetas de la mujer embarazada se arrastran en el suelo, y el hombre se guarece sólo con un sombrerote de paja digno de una porra futbolera.

 

Pero no hay de qué preocuparse, este lamentable espectáculo está a punto de terminar de una vez por todas. Ellos se encuentran reunidos aquí, para una última despedida de este campo de juego donde antaño se encontraban el cielo y la tierra, y ahora es apenas un osario de los dioses. La pisada de sus pies lodosos es ligera como un recuerdo; su carne es ya tan transparente que vislumbramos el cielo estrellado a través de ella. Tampoco vale la pena llorar su partida: esta familia de gigantes no es muy diferente a cualquier otra familia en un día de campo, aislada, gregaria, fuera de lugar, estorbando la vista magnífica de ése último espejismo de asombro y desesperanza, el valle de las luces, la Ciudad de México".


El autor

Óleo sobre lino
245 x 195 cm.
2005

 

Daniel Lezama Galería